A mediados del año pasado leí un artículo del economista Manuel Riesco Larraín, publicado en el diario electrónico El Mostrador, referente a la crisis financiera de EEUU. En ese entonces me llamó la atención que ningún economista haya puesto la voz de alerta como sí lo hizo Manuel Riesco. Para que decir de los medios de comunicación: cero información respecto a los vaticinios que formulaba documentada y claramente Manuel Riesco. Este economista que tiene apellido de "momio", en su artículo, no se andaba con empachos para advertir la incidencia de la crisis -en gestación en ese entonces- sobre la rentabilidad en los fondos de pensiones de los chilenos que, como sabemos a estas alturas, han tenido rentabilidad negativa o más claramente, pérdidas del orden del 15% al 30%, especialmente, en los fondos A, B y C.
Recuerdo claramente como el economista aconsejaba a los chilenos a cambiarse al fondo E, que es el menos riesgoso pero más seguros frente a la cuerda floja que significa la economía de mercado. Las inversiones de ese fondo están en lo que se denomina Renta Fija, y no han sido afectadas por la actual crisis, pues es el único fondo que ha tenido ganancias.
Manuel Riesco, señalaba en su artículo, que la mayoría de los ejecutivos de las AFP ya se habían cambiado al fondo E; esto sucedía apróximadamente en agosto del 2007. Pero lo insólito es que a los millones de cotizantes en las AFP no les informaban del seguro desastre financiero que se avizoraba y que repercutirían fatalmente en las rentabilidades de los fondos de pensiones. Es posible que una fuga masiva de cotizantes de los fondos riesgosos hacia el fondo E provoque algún problema en el sistema; pero los que se aseguraron claramente fueron los que tenían la información respecto a las pérdidas futuras de los fondos, es decir, los mismos ejecutivos de las AFP.
Manuel Riesco, es Director del Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo (CENDACHILE), que junto a Hugo Fazio y otros connotados profesionales ha dasarrollado una notable labor en temas económicos en el citado centro de estudios; pero lo curioso -o evidente- es que los informes de este centro no son tan divulgados como los del Instituto Libertad y Desarrollo, o del Instituto Libertad, que son de derecha, es más, sus integrantes son frecuentemente invitados a los debates en televisión y sus comentarios u opiniones son ampliamentes divulgados por la prensa. Es decir, existe en la prensa -al igual que en el parlamente- una exclusión de un sector político que por no tener un fluido acceso comunicacional no pueden hacer llegar con claridad su mensaje a millones de chilenos, que terminan creyendo que las opciones se terminan en la Concertación o la Derecha. Vean ustedes, cuando las innumerables encuestas que se realizan en Chile respecto a la baja en la adhesión a la Concertación, la Derecha no capitaliza esa baja, no aumenta la adhesión de este conglomerado político. Por lo que se ve, entonces, que hay muchos chilenos ávidos de escuchar otras perspectivas políticas que no se difunden en los medios más masivos.
El artículo de Manuel Riesco fue casi profético, pues cuando nadie hablaba de la actual crisis, él lo hizo. No se difundió con toda la generosidad que la gravedad del tema ameritaba, pero su perspectiva de los hechos fue informada a través de cartas a muchas personas, incluido el parlamento.
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